Testigo fui de tu esplendor sereno, Oh Mezquita Azul, en tierra turca erguida, Donde el alma, en tu paz, halla guarida, Y el tiempo se detiene, dulce y lleno.
Recuerdo el paso, libre y ameno, Por tus recintos, de historia surtida, Cada baldosa, un eco de otra vida, Cada cúpula, un sueño, un don del trueno.
Tus seis agujas rasgan el azul, Minaretes que llaman a la calma, Mientras el sol se filtra en cada tul.
Y el corazón, que tu grandeza embala, Sintió en tus muros un aliento azul, Una caricia eterna para el alma.

Autora: Mirtha Facundo
© 2026 Mirtha Facundo. Todos los derechos reservados.